El Año Nuevo en Chile es uno de los feriados irrenunciables más significativos del calendario nacional, marcando el inicio formal del año civil. Durante la medianoche del 1 de enero, las familias y comunidades se reúnen para celebrar el fin de un ciclo y dar la bienvenida al nuevo año con tradiciones populares como los abrazos, las cenas familiares y espectáculos pirotécnicos masivos en las principales costas y ciudades del país.
Al ser un feriado irrenunciable estipulado por la legislación laboral chilena, el comercio masivo, supermercados y centros comerciales deben permanecer cerrados. Esto garantiza el descanso efectivo de la gran mayoría de la fuerza laboral, marcando una jornada de pausa total en las actividades productivas y de servicios.


